1. Mejora el Aislamiento
Las fugas de aire son el principal enemigo. Usa burletes en puertas y ventanas, y asegúrate de que no haya grietas por donde escape el calor.
Pequeños cambios en tus hábitos y en tu hogar pueden suponer un gran ahorro en tu factura eléctrica.
El ahorro comienza por evitar que el calor que ya has pagado se escape sin sentido.
Las fugas de aire son el principal enemigo. Usa burletes en puertas y ventanas, y asegúrate de que no haya grietas por donde escape el calor.
Durante el día, abre las cortinas para aprovechar la radiación solar natural. Por la noche, ciérralas para crear una capa extra de aislamiento.
No calientes habitaciones que no usas. Programar el termostato para que la temperatura baje cuando no estás en casa es el truco más efectivo.
Evita colocar muebles o cortinas largas justo delante de tus emisores. Esto impide la correcta circulación del aire caliente por la estancia.
Mantener la casa a 21°C es confortable. Cada grado adicional que subas puede aumentar tu consumo entre un 7% y un 10%.